El Canodromo

Me han llamado drogadicto, han apostado que era homosexual. Pero nunca he oido decir que sea un genio.

Sunday, March 30, 2008

Hasta aqui


Quién iba a decir que el amor de madre aplastaría mi revolución, pasiva -sí-, pero revolución al fin y al cabo:

Por Dios, hijo, quita esas barbas de ahí delante que ya te me pareces al Aurelio de O Barco.

Y lampiño, lampiño.

El flequillo batido



Recuerdo bien aquel verano, el último que pasé con la abuela y en que Miguel Induráin ganó su primer Tour de Francia. La cadena musical le tocó a mi hermano mayor en una tómbola sanferminera. No era gran cosa, pero tenía tocadiscos. El magnetófono Telefunken de papá era muy antiguo y, aunque todavía funcionaba, nunca lo usábamos porque montarlo exigía demasiado tiempo y tanta parafernalia como una carpa de circo. Por eso, lo único que escuchaba yo hasta entonces eran fragmentos de música clásica en cassette. Exagero un poco, claro.
Una mañana de julio, saqué del mueble del cuarto de estar, de entre los discos de mi padre, un álbum blanco que me tenía hipnotizado desde muy pequeño porque nada tenía que ver con el resto. Quiero decir que ninguno de los tipos que aparecía en la portada era, por ejemplo, Wagner: se trataba de otra cosa, una banda de Rock and roll. Lo cogí, quité el polvo de la funda con el antebrazo y coloqué el vinilo en el plato del giradiscos. Al posar la aguja, algo ocurrió.
La primera canción, Act Naturally, la cantaba un tal Richard Starkey y me gustó porque entendía la palabra movie.
En dos o tres años, entre cumpleños, reyes y alguna que otra paga extra, conseguí completar toda la discografía oficial de aquel cuarteto. Compré libros, películas, grabé reportajes y recorté artículos de prensa. Me dejé pelo largo con flequillo batido y patillas, incluso llegué a buscar por todas las zapaterías de Pamplona unas botas de caña corta y tacón que, por suerte, no encontré jamás en ninguna parte. Los fines de semana me encerraba en mi cuarto, subía el sonido de la cadena hasta hacer temblar las paredes y, tumbado en el suelo panza arriba, memorizaba las letras e imaginaba cómo sería la vida un día, allá afuera.

Saturday, March 29, 2008

Si piensas que te bastan tus ojos para ver


Podríamos afirmar, en una primera aproximación, que la intimidad es el lugar donde se encuentra en germen nuestra personalidad singularísima –nuestra verdad íntima-, aquello que somos y queremos llegar a ser. Esta intimidad es como una fuente de donde va surgiendo paulatinamente nuestra personalidad. Cada ser humano posee una verdad personalísima, la verdad que cada uno es, verdad que debe ir descubriendo y realizando a lo largo de su vida. Por eso, intentar cambiar o manipular la verdad es comparable a destruirla, porque equivaldría a convertirse uno mismo en un error o en una mentira. Esta verdad no es algo que ya esté terminado y fijo. De ahí que, con frecuencia, se nos presente de una manera confusa.

Lo que sabemos de nuestra intimidad lo vamos descubriendo a medida que vamos viviendo, al ir aprendiendo de lo que los demás van viendo y conociendo en nosotros. El ser humano no puede llegar a conocerse a sí mismo sin el concurso de los demás, sin mirarse en el espejo que otros le ofrecen. Necesita ineludiblemente que los demás le ayuden a conocerse. Como dice una canción: “Estás loco si piensas que te bastan tus ojos para ver".


(De El viaje hacia la propia identidad, de Eduardo Terrasa. En imagen, Identidad II, de Emilio Utrilla)

Mirar


Recopilé reflexiones sobre la mirada del artista para un ensayo excesivamente pretencioso y errático que no llevaba a ninguna parte y acabé abandonando en la carpeta no finnito, en honor a Miguel Angel, del viejo IMac (qué ironía, busco no finnito en google y lo primero que aparece es El canódromo. La alegría, bastante ingenua, se esfuma como ha venido cuando descubro que -en realidad- no finnito se escribe non finito). Ahora rescato tres citas que me parecen muy sugerentes y que valen por todo mi ensayo. El orden, aquí, es importante:

Van Gogh:
Encuentra bello todo lo que puedas; la mayoría no encuentra nada lo suficientemente bello.

De Goncourt:
El más largo aprendizaje de las artes es aprender a ver.

Herman Hesse:
El arte es la contemplación del mundo en estado de gracia.

Friday, March 28, 2008

Lapiz


Me levanté del pupitre -entonces yo todavía lo llamaba cupicre- para pedir lápiz. Me acerqué a mi mejor amigo. Él estaba dibujando con uno en cuarto menguante y mordisqueado que parecía una mazorca de maíz raída. Lo miré con escrúpulo.

¿Me puedes dejar un lápiz?


Me observó en contrapicado desde su silla. Dejó aquello que tenía entre los dedos a un lado. Se acarició la barbilla con la mano:

Claro. Claro.

Metió la zarpa gordezuela en su estuche de tela con cremallera, mostoso y pintarrajeado. Sacó un lápiz con punta y aspecto bastante saludable, apenas la pintura un poco descascarillada. Nada en comparación con el otro. Me lo tendió.

Ten, toma.


Gracias.

Ya me iba.

Espera, dijo, un momento. Espera. Trae aquí.

Le devolví el lápiz. Cogió el otro que había dejado sobre el pupitre. Los colocó juntos, apoyando las conteras sin goma en la superficie. Reposó también la barbilla. Estiró los brazos. Guiñó un ojo. Permaneció inmóvil y encorvado unos segundos. Comparó. Me ofreció la mazorca de maíz. Lo cogí con las yemas de los dedos y una pequeña arcada. Me miró con satisfacción:

A los amigos siempre hay que darles lo mejor.


Asentí. Gracias.

Regresé a mi puesto, dos filas a la derecha. Con aquello en la mano.

Poeta-Arp


Leo al escultor, pintor y poeta Jean Arp:

Si me viera obligado a escoger (aunque es un imposible) entre mi obra plástica y la poesía escrita; si debiera abandonar o la escultura o los poemas, elegiría escribir poemas.


Eras clara y serena

Eras clara y serena.
Junto a ti la vida era dulce.
Cuando las nubes querían cubrir el cielo
las ahuyentabas con tu mirada.

Mirabas con serenidad y cuidado.
Contemplabas atentamente el mundo,
la tierra,
las conchas en la orilla del mar,
tus pinceles,
tus colores.
Pintabas el ramo de la luz
que crecía,
se dilataba,
se abría
sin cesar en tu claro corazón.
Pintabas la rosa de dulzura.
Pintabas la fuente de estrella.

Yo te solía ver de perfil trabajando,
frente a la ventana,
frente al mar lejano.
Trabajabas siempre con cuidado.
Yo te veía inclinar atenta la cabeza,
tu cabeza llena de las perlas del sueño.
Con cuidado hundías el pincel en el color.
Con cuidado mezclabas el color
Atentamente trazabas las líneas.
Atentamente coloreabas los planos.
Respirabas con calma.

Tus ojos relucían.
Dulcemente sin temblar abrías la puerta
hacia la luz.
Yo te solía ver de perfil trabajando,
frente a la ventana,
frente a los olivos,
frente al mar lejano.

A veces sacudías las alas y reías,
sin dejar de trabajar.
Querías darme miedo.
Hacías como que te lanzabas a volar.
Pero tu tela avanzaba
y era siempre un ramo de claridad.

Te has ido clara y serena.
Junto a ti la vida era tan dulce.
Tu última tela la dejaste acabada.
Tus pinceles bien ordenados.


Traducción: Felisa Basterrechea

Thursday, March 27, 2008

Ya te lo habran dicho


Si me dejase embaucar por la escritura de Vila-Matas, pensaría -enfermo de literatura- que soy la memoria viviente de la biografía que me regaló un amigo. Pero, embaucado -lo confieso-, todavía pienso alegre, más bien, en una aleación mórbida y errante de las mentes no muy literarias de David Hasselhoff y Mr Bean.

Wednesday, March 26, 2008

Nada de hijos, de momento/Nouvelle


De momento, mal. Jamás he plantado un árbol -sí lentejas, en una tarrina de yogurt Yoplait con algodón, y garbanzos en vaso duralex, todavía tengo el hedor varado en la garganta, que tuve que arrojar por la taza del water. Todos los garbanzos, fétidas cabecitas de pinochos idénticas, al garete-. Hijos, que yo sepa tampoco. Esa es la gracia, que yo sepa, un cliché humorístico personal: no tengo hijos, que yo sepa. Pero sí que sé y no. No, no. En cuanto al libro, bueno, ya dije que empecé a escribir una novela que naufragó como las falsas sonrisas a la gracia, mi gracia cliché, que yo sepa, no tengo hijos, que yo sepa. Y también dije que rescaté, a diferencia de los garbanzos, las primeras páginas de esa novela naufraga del disco duro del IMac. La novela no tiene título, igual que yo no tengo hijo. Y no pienso inventarlo ahora. Nada de hijos, de momento.


CAPÍTULO I

Cinco días. Sólo cinco días. Cinco días. Cinco días. Mi corazón es una bomba lapa, dijo el médico. Lo dijo así, Tu corazón es una bomba lapa. Y me hizo un dibujo, mira, así. Me lo explicó todo con calma y palabras muy sencillas; como si se tratase de un cuento infantil y no de mi corazón, apunto de estallar; como si ese corazón no fuese yo. Una bomba lapa. Yo no dije nada, no supe decir nada ni preguntar nada mientras leía sus labios y sentía su voz como un silbido agudísimo; un viento glaciar que penetraba mis oídos hasta perforarme el cerebro; y luego bajaba, tan frío, por la garganta y atravesaba primero los brazos, luego las manos y los dedos hasta llegar, por fin, a las yemas y quedarse ahí, palpitando. Tan frío. Un caso entre un millón, eso dijo. Después, debí derrumbarme porque su gesto cambió, toma, y me dio una pastilla y un vaso de agua. No recuerdo mucho más, sólo que giré el portarretratos que tenía sobre la mesa, ¿Quién es?, Malena, ¿Su mujer?, no.

La muerte súbita es demoledora: todo está bien y de repente. Pero resulta más aterradora, quizás, la certidumbre de un final próximo. Irónico: una certeza te arrastra a la incertidumbre absoluta, a miles de preguntas que jamás uno se había planteado. Cuestiones que antes me parecían abstractas y muy lejanas porque, bueno, a mi eso –pensaba, claro- no me puede pasar. A mi. Pero me pasa, sí. Me está pasando.

El azar, a veces, se transforma en un bufón cruel. O en uno más de esos cómicos de monólogo que se dedican a humillar al público; eligen a un espectador, al más débil, y lo destrozan en pocos minutos, ahí mismo, con el más cruel de los ingenios. Ese azar me llevó al cine, dos semanas antes del chequeo. He de decir que yo sólo iba al cine muy de vez en cuando y siempre y sólo para no pensar. Me gustaban las comedias románticas, las de Tom Hanks y Meg Ryan, sobretodo, Tienes un E-mail. Esas cosas. No me avergüenzo de ello; sólo buscaba finales felices y algo de amor, aunque no fuese mío ni lo fuera realmente.
Pero aquella tarde me detuve frente a la cartelera: Mi vida sin mi. Y me quedé ahí de pie, bajo una lluvia torrencial, estudiando el rostro de Sarah Polley: los ojos azules, casi grises, de alguien a quien había querido querer, durante mucho tiempo, hace muchos años: la viva imagen de la mujer que podría ser ahora, o la que yo querría que fuese ahora. Mi vida sin mi, leí en voz alta. Y entré en el cine.
Creo que hasta entonces nunca había llorado en una sala; quiero decir que aquel día me descompuse en un llanto absoluto y desgarrado, en la inmensa oscuridad del último fundido a negro. Desperté así, como en sueños, arañando los brazos de la butaca, y repitiendo en voz baja una letanía desesperada: quiérele a él, por favor, quiérele a él, por favor, quiérele a él.

Hoy estoy a las puertas de una vida sin mí. Mi vida, simplemente, ya no será. No quedará nada, absolutamente nada. Nada. No seré. Simplemente.


Ahora miro atrás, primero miro atrás. Miro atrás y no quiero hacer una lista de cosas que no he hecho porque ya no puedo hacerlas. Miro atrás y veo que lo que fue ya pasó. Veo mis errores como algo pequeño y perdonable. Yo mismo me perdono: te perdono, me digo, no pasa nada: te perdono. No quiero hacer ninguna lista. Porque no puedo volver atrás.

Mar el poder del Mar



Mónica me calcó este videoclip que, además de simpático, tiene su enjundia. Me gustó. Sí. Diferente.

Tuesday, March 25, 2008

La primera vez


¿Recuerdas la primera vez que me viste?

Sí, creo que... pero, pero no sabía que eras tú... y sí que


Reculó. Se detuvo. Atravesó ese túnel de luz, la memoria de ella en el tiempo: aquí y allá, pensé esto, pensé aquello, hice lo uno, hice lo otro, dije tal o dije cual; imágenes, palabras, conversaciones, gestos que había ido hilvanado hasta crear un destino que, como otras tantas veces, no sería más que literatura.

¿Recuerdas?, inquirió ella de nuevo.

Estás aquí ahora.

Vida literaria


Me preguntaba cuando faltabas a clase dónde te habrías metido. Una línea de una vida literaria.

Monday, March 24, 2008

Literatura y pintura


En COU empecé a compaginar.

P.D: En realidad, miento. Desde párvulos nunca hubo Moleskine que valiese lo que un libro de texto. No me enorgullece. Pobres libros. Bueno, sólo un poco. Bastante.

-En imagen, la primera página de mi libro de Literatura del Siglo XX, COU. Dibujos y criptogramas. Haced click.-

Sunday, March 23, 2008

A medias


Rescatando información del maltrecho disco duro del IMac, encuentro un relato que dejé a medias hace casi tres años -también un ensayo errabundo sobre Arte y Belleza, abandonado en la página 50, las cinco primeras caras de una novela y otra historia inacabada que no sabría en qué género clasificar-. El relato lo empecé unas semanas después de haber recibido un mail de Paco en el que me animaba a que no parase de escribir hasta completar un libro de cuentos. Pero paré, tal vez por esa estúpida e involuntaria rareza mía de hacer siempre lo contrario de lo que otro espera, una huida para no decepcionar, supongo.

Transcribo el comienzo del relato que, a diferencia del ensayo, la novela y la historia rara e inclasificable, sí sabía como acababa (ocurrió):

Ingrid había organizado una cena de parejas en el ático de "nosequién" pero, al final, fuimos los solitarios de siempre. A las dos, sólo quedábamos los rezagados en la noche cenagosa de junio, algo borrachos, y a expensas de un par de cubatas –dijeron- en la Calle Andanzas.

Entramos en un bar casi vacío: había uno o dos corros de chicas y alguna pareja agazapada detrás de la máquina de tabaco; también un hombre anclado en la barra escrutando con ojos entornados, cosidos a las cuencas con hilos de sangre, los cuerpos de mis amigas; y nosotros que nos acercamos al mostrador cuando una joven menuda cruzó la puerta abrazada a un ramo de rosas de colores envueltas en celofán.
Sólo el hombre de ojos entornados le hizo un gesto, acércate, venga, dame una roja, pagó y cogió la rosa con torpeza entre sus manos pequeñas, como si se tratase de un polluelo. Cuando se fue la chica, la desvistió del celofán crudo para arrancarle después a mordiscos y una por una, todas las espinas; luego, agarró el copazo que tenía a su lado y lo bebió de un trago. Le observé allí de pie: era tan bajo como robusto, apenas metro sesenta, calculé. Sus ojos ya no me parecieron cosidos en sangre, sino sólo tristes; enarcaba las cejas pobladas y apretaba los labios, que apenas resaltaban como una delgada línea de carne rosa bajo la barba blanca y espesísima.
El hombre se acercó tambaleando y con la rosa mutilada en el puño abierto a Sara, le musitó algo triste al oído. Ella se apartó con una mueca de espanto y el hombre volvió a la barra, sólo con una flor que se deshacía, que ya no era.
El alcohol vuelve las derrotas más amargas y aquel hombre se asomaba al precipicio del siguiente copazo: otro vodka con limón, por favor.

Me quedé mirándole, atrincherado en el hombro de Sara. Había dejado los restos de la rosa sobre el mostrador y se mesaba la barba. Agarró el vaso, dudó un instante y luego lo dejó en su sitio sin haber bebido. Ahora intentaba juntar torpemente los pétalos rotos con las yemas de los dedos; el pulso le temblaba y cayeron al suelo como gotas de sangre helada. Trató de agacharse para recogerlos pero ya los había pisado todos.


(J., Junio 2005)

La velocidad de la luz/¿Que es ser escritor?


-Sí- dijo, y luego preguntó-: ¿Qué es ser escritor?

-¿Qué va a ser? –me impacienté-. Un tipo que es capaz de poner las palabras una detrás de otra y que es capaz de hacerlo con gracia.

-Exacto- aprobó Rodney-. Pero también es un tipo que se plantea problemas complejísimos y que, en vez de resolverlos, como haría cualquier persona sensata, los vuelve más complejos todavía. Es decir: es un chiflado que mira la realidad, y a veces la ve.

-Todo el mundo ve la realidad –objeté-. Aunque no esté chiflado.

- Ahí es donde te equivocas –dijo Rodney-. Todo el mundo mira la realidad, pero poca gente la ve. El artista no es el que vuelve visible lo invisible: eso si que es romanticismo, aunque no de la peor especie; el artista es el que vuelve visible lo que ya es visible y todo el mundo mira y nadie puede o nadie sabe o nadie quiere ver. Es demasiado desagradable, a menudo es espantoso, y hay que tener los huevos muy bien puestos para verlo sin cerrar los ojos o sin echar a correr, porque el que lo ve se destruye o se vuelve loco. A menos, claro está, que tenga un escudo con que protegerse o que pueda hacer algo con lo que ve. – Rodney hizo una pausa y prosiguió-: Quiero decir que la gente normal padece o disfruta la realidad, pero no puede hacer nada con ella, mientras que el escritor sí puede, porque su oficio consiste en convertir la realidad en sentido, aunque ese sentido sea ilusorio; es decir, puede convertirla en belleza, y esa belleza o ese sentido son su escudo. Por eso digo que el escritor es un chiflado que tiene la obligación o el privilegio dudoso de ver la realidad, y por eso, cuando un escritor deja de escribir, acaba matándose porque no ha sabido quitarse el vicio de ver la realidad pero ya no tiene escudo con que protegerse de ella. Por eso se mató Heminway. Y por eso cuando uno es escritor ya no puede dejar de serlo, a no ser que decida jugársela.


(De La velocidad de la luz, Javier Cercas)

Un poco de todo


Pasan al taller a despedirse.

Marta: Alicia, Nicolás, decidle adiós al primo Javi.

Agarro el pincel con las dos manos. Alicia que me mira y se parte. Les acompaño hasta la puerta, donde esperan los demás.

Raquel: Alicia va a ser pintora, como Javi, ¿verdad?

Alicia asiente. Me abraza.

Marta (mira a su hija): Bueno, hará un poco de todo.


-En la imagen, el estudio de Francis Bacon-

Saturday, March 22, 2008

III

Entonces Jesús les dijo: No tengais miedo. (Mateo 28, 10)

Esa es la historia


(Se apagan

los cigarros

entre los dedos)

Pinto

Misterio de la pintura


El misterio de la pintura -no supe explicarme, lo intento de nuevo-, surge silente de ese fulgor, extraño anhelo en tus ojos, al contemplarla.

Friday, March 21, 2008

II

Pilato le dijo: "¿Qué cosa es verdad?" (Juan 18, 38)

Thursday, March 20, 2008

I

«Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre. Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo» (Juan 13, 1).

La negacion de la memoria



Escribí el primer día de enero:

Porque me recuerda, ahora ando buscando el librito de autoayuda (muy portátil, pues cabe en un bolsillo) que me regaló Silvia, la mejor amiga que tuve en la Facultad de Comunicación. El librito, de Paul Johnson -no el periodista e historiador, sino otro que se hace llamar el gurú del bienestar- contiene un centenar de frases que intentan solucionar la vida del lector. Lejos de levitar, las meditaciones del gurú me hacen reír como un poseso.


(De La piedra, publicado en El canódromo el 1-1-2008)

Resulta que el librito -de tapas color sepia y no salmón- no lo escribió Paul Johnson (no el periodista e historiador), sino Paul Wilson, el gurú de la calma, que no del bienestar. A mi memoria debió parecerle muy gracioso que Paul Wilson se llamase Paul Johnson (como el periodista e historiador), pues papá lleva años preguntando en librerías por un libro descatalogado de Paul Johnson (periodista e historiador), Estados Unidos: la historia -que yo recordaba con un título apócrifo: Historia de los Estados Unidos-. Mi memoria, definitivamente, tiene sentido del humor, porque Eresfea había reseñado unos meses antes al primer día de enero, el 11 de agosto de 2007, otra obra de Paul Johnson (periodista e historiador), Tiempos Modernos.
Papá no ha tenido éxito en sus pesquisas descatalogadas, pero sí en cambio mi hermano mayor -también se llama Juan Andrés, como papá- que, tras leer la reseña de Eresfea, compró un ejemplar de Tiempos Modernos, con el que ha viajado desde Estados Unidos. Me lo enseñó ayer y está en inglés, Modern Times, y tiene las tapas color sepia, aunque no es precisamente un librito. Me lo enseñó ayer unos minutos antes de que yo encontrase, después de dos meses y medio, el sí librito de Paul Wilson.

El librito de autoayuda sí que me lo regaló Silvia, la mejor amiga que tuve en la Facultad de Comunicación. Eso sí que lo recuerdo. Lo recuerdo bien, pero por si acaso releo la dedicatoria, fechada el 10/ 12/ 1999:

Teniendo en cuenta que los descafeinados con leche no funcionan contigo, pruebo suerte con un libro, a ver si al tal Paul Wilson le haces caso y disfrutas de la vida.

Con cariño,

Silvia


Decía que el librito de tapas color sepia de Paul Wilson, el gurú de la calma, se llama DISFRUTAR DE LA VIDA y no tiene desperdicio. Me lo regaló Silvia y me hace reír como un poseso. Disfruto releyendo y transcribiendo cuatro consejos con sus respectivos títulos, todos memorables:

- Ríe después de haber temblado

Pon emoción a tu vida diaria llevando ropa interior exótica debajo de la ropa de trabajo.

- San Vito

Entrégate en cuerpo y alma a una danza espasmódica, como si tuvieras hormigas por todas partes, e imagina que participas con otros en un ritual de una tribu primitiva.

- Juegue

Adelante, regálate algún nuevo juguete de marca.

- Con la lengua

Ríndete a la alborozada reacción de tu perro tras una ausencia de semanas.


Añado otros dos que, más que hacer reír, desconciertan un poco:

- Escribe una carta de amor


Preferentemente a alguien a quien conozcas.

- Cierra el pico

Comunícate con alguien importante (para ti) sin decir una sola palabra.


Ya no recuerdo a santo de qué venía todo esto pero acabo de acordarme, escribiendo lo que escribo exáctamente ahora, que la semana pasada fue el cumpleaños de Silvia. Se me olvidó llamarla.

Monday, March 17, 2008

Por encima de mi hombro


Pablo observa la pantalla del ordenador por encima de mi hombro. Se inclina con parafernalia hacia delante y, llevándose las manos a la espalda, enarca las cejas:

Pero hombre, me dice meditando sus palabras, ¿Por qué pones fotos tuyas tan de cerca en el blog? Está volviéndose ésto lennoniano.

¡Lennoniano!, repito con satisfacción. Lennoniano.

Sí ...me recuerda a Two Virgins.

Sunday, March 16, 2008

Tres Marcianos (2)



A Carlos, Vero e Iñigo.


Intento persuadir a los tres marcianos de la imaginación para que no me diseccionen:

No tenéis por qué hacerlo.


Todos dicen lo mismo, contesta el más alto que, además, se parece a Cormac McCarthy.

La escena me resulta como recién leída y pregunto esperanzado si acaso no será esta pantomima un deja vu literario.

¿Acaso la naturaleza viaja al extranjero?, me responde citando a Walser el más raro de los tres, que se hace llamar Doctor Ingravallo.

Vaya, claudico.

Mientras me hurgan en la cabeza, suena mi móvil.

¿Puedo?

Adelante.

¿Si?


Es Carlos. Hace apenas dos horas, me dice, ha nacido su primer vástago, Iñigo. Impresiona la felicidad contagiosa que impregna su voz, sólo tan así -recuerdo- el día que se casó con Vero.
Cuelgo contagiado, muy feliz y un poco nostálgico también, pues la vida parece estar en otra parte, y comunico la espléndida noticia a los marcianos, que dejan de pasarse -por un momento- mi cerebro. Escuchan el relato absortos, así que aprovecho para contarles la historia de Vero y Carlos desde el principio. La hago un poco mía -claro- y, cuando acabo, me siento mejor.

La realidad, a veces, parece hermosa, añado pretendiendo conmoverles.

Pero la literatura es un sueño dirigido
, exclama por fin el tercero -y hasta ahora mudo- de los marcianos, Aleph.

Preferiría dirigir mi vida y no estar aquí diseccionado, hablando con tres marcianos literarios, mientras mis amigos hacen cosas serias, como tener hijos
, le recrimino arrebatándole, ya de paso, mi cerebro.

Creo que estoy dormido cuando escucho, por última vez, la voz melancólica de Aleph: ¿Por qué tengo que creer que un subsecretario es más real que un sueño?


-El retrato es de una artistaza: Itziar-

Beatle George, un mensaje entre todos los mensajes posibles



Me alegró que las últimas palabras de George Harrison fuesen, precisamente, amaos los unos a los otros.


-Any Road, de su último álbum: Brainwashed-

Saturday, March 15, 2008

Tres marcianos (1)


Así me dibujó PablóN el miércoles de ceniza. Lo miro bien. Nada falta en el inventario gráfico de complementos. Soy yo:

- Gafas de pasta

- Patillas agrestes

- Perilla de chivo

- Manos gordezuelas

- Picio.

Me abandonó PablóN en la soledad de un páramo azul y silente, a merced de los marcianos de la imaginación, tres marcianos esmirriados y verdes maniobrando su ovni con forma de salchicha de Frankfurt. Tres marcianos bullangueros en el cielo, sin diamantes, a punto de abducirme hábilmente.

(Y yo que me dejo

Bueno

Eso es todo

Ahora, he de irme)

Friday, March 14, 2008

The Worst/ Take all the pain its yours anyway yeah kid...



1

Y yo no pude ser siquiera demasiado malo.


2

Bueno, lo dije desde el principio
soy la peor clase de tipo
que puede rondarte.
Mantenme alejado,
incluyendo éste viejo corazón,
es la verdad
y nunca jamas te fallaré

No deberías haberte juntado conmigo,
confiaste demasiado en mi, ya ves.
Coge todo el dolor,
es tuyo de todos modos.
Sí, niña.

Échame la culpa a mí,
debiste haber pasado, ya ves.
Lejos, en algún lugar,
me deshice del amor.
Ahora es una tragedia.
Lo dije desde el principio,
soy la peor clase de tipo
que puede rondarte.


(The Worst, The Rolling Stones)

Uno


Un verso de Luis Cernuda:

Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien

Wednesday, March 12, 2008

Escarcha


Si dudas tanto nunca te equivocarás, dijo bajando la voz, tras preguntarle yo si de verdad, de verdad me quería. Ahora, precisamente al escribir esto para hablar de otra cosa, noto como se endurece aquel instante en la retina. Quiero decir que los ojos se me escarchan en sus cuencas tratando de evitar una fuga de memoria. Pero se va. Sí. Se está yendo.

Tuesday, March 11, 2008

El estado de las cosas


Punto de ancla.

Monday, March 10, 2008

Un movil al que llamaban compresa 2 (Una fuerte imaginacion genero el acontecimiento)



Dejo de escribir sobre Picio con prisas para coger el autobús y riéndome por lo bajini de su delirio: soy la memoria celular de Compresa. Será cenutrio el mejillón.
Me cepillo los dientes y suena el bicho en el bolsillo, hmm. Lo que tiene es mucha imaginación. Me miro en el espejo y veo mi reflejo con espuma en la boca y el cepillo en la mano, pareces, me digo, un perro rabioso, o un niño zampándose un helado. Saco a Picio -que sigue sonando y vibrando- del bolsillo y miro la pantalla, qué raro: Santi. Qué querrá éste ahora, Santi. Conocí a Santi circunstancialmente, en Barakaldo, hace dos años. Era amigo de una amiga, o algo así, y coincidimos dos o tres veces. Se ve que en una me dio su móvil. No lo recordaba. Pulso la tecla verde:

- Dime.

- Ehm, no... que he recibido una llamada de este número y

- ¿Seguro? No creo.

- Pues sí.


- Tiene tapas -pero reculo, por si acaso- puede... que te he llamado... sin querer... perdona...

- ¿Eh?

- La memoria celular de Compresa...

- ¿Eh?

- Santi, soy... Javi... hmm... de Barakaldo, ahora ya no, te he llamado sin querer, puede...

- ¿Qué Javi? No caigo...


Le explico. No sé si sabe quién soy o no. Tampoco me importa, a él tampoco, creo. Nos preguntamos lánguidamente por nuestras vidas, esperando respuestas breves. Bien, muy bien. Durante unos segundos mantenemos una conversación absurda y entrecortada. Venga, adiós. Adiós, cuidate, ¿eh?

El movil al que llamaban compresa


Miguel desolló a Compresa: le quitó la carcasa, extirpó la batería y sacó la tarjeta. Ya. Y lo dejó así, descuajeringado, encima de la balda blanca del estudio. No sentí pena ninguna por aquel móvil extraplano que hacía llamadas aleatorias y con el que sólo podía comunicarme adoptando cierta postura estrambótica (tumbado en mi cama, panza arriba y con la barbilla pegada al esternón). Atolondrado, eso fue lo último que le dije sin ninguna pena, no puede ser uno tan atolondrado, Compresa. Ocurrió una semana antes de Navidad.
Sustituí a Compresa por un Nokia muy feo, feísimo -Leyre me taladró durante dos años con que tenía que comprarme un Nokia-, que parece un mejillón y al que llamo Picio. Picio no hace llamadas aleatorias a Kirguistán o Laponia, ni se conecta a internet a voluntad: tiene tapas. Y esto se nota en las facturas. Lo que tiene Picio, además de tapas, es imaginación. Picio, le digo, Picio, una fuerte imaginación generó el acontecimiento, Picio. No soy un movil, sino la memoria celular de Compresa, responde él. Y añade, creo que para intimidarme, No se puede ser tan atolondrado. Tolondro.

Sunday, March 09, 2008

Ahora eres invisible, no tienes secretos que guardar




Yo sólo soy Bob Dylan cuando tengo que ser Bob Dylan. La mayor parte del tiempo quiero ser yo mismo. Bob Dylan nunca piensa sobre Bob Dylan. Yo no pienso en mí mismo como Bob Dylan. Es como dijo Rimbaud: Yo soy el otro.


(Bob Dylan, Biograph, 1985)

Like a rolling Stone
.

Fijaros como llueve en Nueva York

video

Hoy hace una semana que aterrizó en el aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York. Me iré acostumbrando, escribo hoy -exactamente ahora, después de una semana-, quizá para empezar a acostumbrarme de una vez. Y añado: tiene que ser así.

Mientras me acostumbro a que sea así, lo que más me gusta de Nueva York son las extrañas acotaciones literarias imbricadas en los correos de mi hermano Alberto (escuetos, por otra parte: nunca pasan de las tres líneas). Correos socarrones que me hacen reír muchísimo y tan breves que no se acaban nunca. Como no he pedido permiso -todavía- para publicar sus ocurrencias, transcribo tan sólo algunas, todas geniales. Raras:

Dan cafés grandísimos.

He visto que hay un museo gratuito con vídeocreaciones de Viola.

El menú era barato, 6 dólares e incluía una limonada rosa.

Ya os contaré más cosas cuando sucedan.



Hoy he recibido, además, este inmenso microvídeo-documental suyo, quizá influido por la visión de la existencia de un museo gratuito que expone obra de Bill Viola. Me he tomado la libertad de titularlo, Fijaros como llueve en Nueva York (la frase que dice la voz en off). Apenas dura 10 segundos.
Lo he visto ya quince veces. La inabarcable poética visual de lo portátil tiene que ser así.

Saturday, March 08, 2008

Dice


1

Entonces sí cerró los ojos. Cerró los ojos y giró la cabeza y levantó una mano para repeler lo que no podía ser repelido. Chigurh le disparó a la cara. Todo cuanto Wells había sabido o pensado o amado en su vida se escurrió lentamente por la pared que tenía detrás. El rostro de su madre, su primera comunión, mujeres que había conocido. Los rostros de los hombres arrodillados ante él. El cuerpo de un niño muerto en un barranco junto al camino en otro país. Quedó tumbado en la cama sin media cabeza y con los brazos extendidos y la mano derecha prácticamente desaparecida. Chigurh se levantó y cogió de la alfombra el casquillo vacío y sopló y se lo guardó en el bolsillo y miró el reloj. Faltaba un minuto para el nuevo día.


De No es país para viejos, Cormac McCarthy.


2

Pinto con Erika su regalo del día del padre:

Quedará mejor si cubrimos esos tonos tristones, Erika.

Tiene cinco años y una expresión pilluela en la comisura de los labios a punto de esfumarse:

Vale.

Bueno.

Javi...


La miro:

Qué.

Una niña de mi clase...

Dime.

Está loca...

¿Loca?

Loca.

Qué hace.

Dice que no confía en nadie.

Vaya.

Y tambien dice que de mayor quiere ser mala...

¿Mala?

Muy mala.

Pero mala para qué quiere ser mala.

Dice que quiere ser mala para matar.


3

Cuando los hombres eran hombres.

Friday, March 07, 2008

De esas personas


Aunque no llegaba a los extremos de esas personas que son incapaces de describir ninguna acción aislándola de una actividad general -esa clase de gente que para decirte que han entrado en casa tienen también que explicarte que se limpiaron los zapatos, golpearon con el picaporte, epujaron la puerta y entraron, y la puerta se cerró detrás de ellos-, Mayol había pasado a pertenecer -tal vez influenciado por mis palabras de la noche anterior cuando le dije que la vida de alguien no existía si no era narrada y fijada en un papel- a esa clase de individuos que creen que cada escena de su vida es un gran acontecimiento del que hay que narrar una gran parte de los pensamientos, palabras y acciones.

De El viaje vertical, Enrique Vila-Matas. Fotografía de Jacques-Henri Lartigue

Thursday, March 06, 2008

Elecciones en el taller



La pequeña Andrea me tira de la manga del jersey. Por experiencia, esa clase de tirón precede a la confesión de un secreto. Dejo los lápices de colores a un lado:

- Javi, sabes, Zapatero le ha escrito una carta a mi abuela.

Trato de explicarle que la carta de Zapatero es propaganda electoral:

- A todos los mayores nos ha llegado. La misma. Para que le votemos el domingo. La misma carta a todos.

- Ya.

- ¿Entiendes?

- Creo que sí.

- Bien.

- ...

- ...

- Javi... como ese estúpido de Zapatero se guste de mi abuela le parto los morros.

Tuesday, March 04, 2008

Kafka off the record


El empleado de banca con cejas a lo Brézhnev, tez macilenta y perfil draculino -Kafka, el propio Kafka, se parece menos a kafka-, se escurre a la par que camina dentro de un traje azul jaspeado. Ayer me enteré por un buen amigo que se casará a mediados de junio. Por eso decido espiarle, a Kafka, parapetado entre la lectura de Vila-Matas y el cajero automático de la sucursal de Caja España. Le espío enarcando una ceja sobre el libro, como apuntalando mi rareza y para sentir así tal vez, pienso para excusarme, la estabilidad ficticia de lo normal.

En la parada de la plaza Merindades -coincidimos en ese punto cada día- hoy le noto más viejo. Ha salido del trabajo cabizbajo, con los ojos rodando por la acera. Más cansado de lo habitual.
Le observo bien mientras espera a que cambie el semáforo de la Delegación del Gobierno y recuerdo al memorable y gris personaje de La Metamorfosis, Gregorio Samsa.

Quedan diecisiete segundos para que el semáforo se ponga en verde. Kafka se mete las manos en los bolsillos, donde guarda, imagino off the record, unos ojos de repuesto con los que decirle a su novia, cuánto, todo, lo mucho que la quiere.

Escritura (y)


(Empiezo a escribir) y no sé hacia dónde voy. O sé a dónde quiero ir, pero acabo en otra parte. Sólo sé a dónde voy cuando ya he estado y veo el lugar con cierta distancia, abandonándome en cualquier rincón para ser otro: el que mira.
O ando por andar, también me gusta eso. De vez en cuando nada importa qué.

Estás aquí porque quiero que estés aquí.
Espérame.
Escribo mucho.


A veces corro hacia el abismo y nadie -o casi nadie- entiende, y alguien que no soy yo pero que se parece a mi, llega a un lugar del que ni siquiera había oído hablar.

Sólo quieto sé que esto no es aquí.

Monday, March 03, 2008

De lejos


Es difícil

sentir

(los) abrazos

de lejos:

un abrazo
-¿es difícil?-

Puedo darte palabras:
Te espachurraría
siempre

Tempus


Sobran peluquerías. Falta tiempo.

Sunday, March 02, 2008

El mp3


Una cosa había que me estresaba mucho a mi en la Facultad de Bellas Artes: el mp3 de Jessy.

A primera hora de la mañana, surgía ella por cualquiera de los pasillos taconeando muy coqueta sus botas negras de caña alta y el mp3 colgado al cuello como una acreditación VIP:

Qué, me decía

Eso me mata, contestaba señalando el mp3

Por eso lo llevo.

Y se echaba a reir como una cafetera: cof-cof-cof.

Nunca la vi utilizar los auriculares, así que mi pobre entendimiento decidió, de un día para otro, que aquello no sería más un mp3 sino, en realidad, una memoria USB que almacenaba, sin duda alguna, profundos misterios que yo nunca jamás conocería.

Qué piensas, Jessy, disparaba yo al aire.

Ah.

Aquel aparato se columpiaba como un metrónomo sobre el escote de Jessy, al ritmo que marcaban los nervios concentrados en su pierna derecha, cuando se sentaba frente a mi a tomar café en las mesas de la pecera. Aquel aparato se columpiaba, decía, midiendo un tiempo fuera del tiempo que pasaba aún más deprisa y me hacía sentir pusilánime.

Jessy

Qué, Javi

Nada

Tengo que colgarme una memoria al cuello, o algo, para que parezca que conozco los profundos misterios que nunca jamás conoceré, pensaba para mi. Pero pronto desechaba esa opción, pues no quería que pareciese que conocía, sino saber.

Acabaron los años en la facultad, hace meses que no veo a Jessy. A veces, hablo con ella:

Dónde está, le pregunto.

Lo echo de menos, me dice.

Ahora


Se ha ido, le expliqué. Estoy triste.

Bueno, me pareció que algo en su voz quería desmadejarse, quizás para irse también. Ahora podrás verla.

Y, aunque en realidad no había dicho eso, tenía razón.

Saturday, March 01, 2008

The Circle



A Balú.

P.D: Estoy trabajando en los coros.

Saturday Afternoon
The sunshine pours like wine
Through your window

But I know golden June
Can turn an empty grey
Against your window

And I feel like I'm on the outside
Of a circle

If I walk by the trees
I'll catch the falling leaves
If the wind blows

But I know all this means is
Whiling on the hours
Watching sideshows

And I feel like I'm on the outside
Of a circle

Will I turn my coat to the rain
I don't know
But I'm going somewhere I can warm my bones

Fare you well I'll carry me away
And sing to those I know
Upon their birthdays

And I won't feel like I'm on the outside
Of a circle


Ocean Colour Scene