Intelijencia, dame

Mi memoria del colegio es entre otros para el poeta (premio Nobel en 1956) Juan Ramón Jiménez. Y estos versos suyos que releía con fruicción, siempre a escondidas en las clases de física y química. Luego volvía a la brevísima biografía del Yo de Platero y me detenía allá donde hipersensible. Hipersensible, ponía. Intelijencia dame. Seré yo un poco como Juan Ramón Jiménez, me preguntaba en los repartos de notas. Y pergeñaba vendetta disfrutando del futuro en la grisura del paisaje de pupitres, cabezas y pizarra; si no sería a caso, al menos un poco, como Juan Ramón Jiménez.
Intelijencia, dame
el nombre exacto de las cosas!
... que mi palabra sea
la cosa misma
creada por mi alma nuevamente.
Que por mí vayan todos
los que no las conocen, a las cosas;
que por mí vayan todos
los que ya las olvidan, a las cosas;
que por mí vayan todos
los mismos que las aman, a las cosas...
¡Intelijencia, dame
el nombre exacto, y tuyo,
y suyo, y mío, de las cosas!
John Doss Passos dedica en Paralelo 42 un breve entreacto de cinco páginas a Thomas Edison -El Mago de la Electricidad, se titula-. El caso es que, al leerlo, me he acordado de Juan Ramón Jiménez y sus versos. La ironía se refleja en un párrafo de apenas tres líneas:
Thomas Edison fue a la escuela tan sólo tres meses porque el maestro no lo consideró lo bastante inteligente. Su madre le enseñó en casa todo lo que sabía y leyó con él a los escritores del siglo XVIII, Gibbon, Hume y Newton, y le permitió instalar un laboratorio en el sótano.
Intelijencia, dame.
4 Comments:
Y tú tienes un estudio en el garaje. Memoria. Hipersensible. El nombre exacto de las cosas.
siempre nos quedará jaime gil...
silencio
Qué bonito y acertado.
Esos versos me recuerdan a uno de mis hermanos, que me los recitaba cuando era yo muy chiquita. Qué gusto al recordarlos.
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