El Canodromo

Me han llamado drogadicto, han apostado que era homosexual. Pero nunca he oido decir que sea un genio.

Monday, August 18, 2008

La boca de cambios


Salgo de la cafetería. El barman ha vuelto a escrutarme con ojos de arenque cuando le he pedido que, por favor, pulse el mando que activa la máquina de tabaco. Ha dicho espera y he esperado -él a lo suyo, abrillantando una copa- hasta que una camarera misericordiosa me ha visto encorvado, insertando monedas compulsivamente en la ranura que acto seguido escupía la boca de cambios.

Abro el paquete y saco un cigarro; guardo en el bolso la cajetilla, los céntimos y también el papel dorado y el envoltorio de plástico y cojo el mechero, que no funciona. Lo miro, leo: La piedra es amor. La plaza parece un cuadro de Hooper y está desierta salvo por una niña que anda en bicicleta y su padre, que es joven y lleva una camiseta de tirantes verde militar y bermudas y el casco de su hija en la mano. Ella es rubia todavía y sólo la veo de espaldas y la bicicleta rosa con una cesta blanca. Él dice, estoy mas contento y ella, ¿por qué, papá? y él, porque ya sabes andar muy bien.

(La imagen la saqué de aquí)

3 Comments:

Anonymous Allendegui said...

Esos pequeños logros son los que hacen feliz a un padre.

3:43 PM  
Blogger am said...

Qué gran relato.

12:16 PM  
Anonymous Marta said...

:)

2:07 AM  

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