El Canodromo

Me han llamado drogadicto, han apostado que era homosexual. Pero nunca he oido decir que sea un genio.

Tuesday, December 08, 2009

La hoguera de las vanidades




Me cuesta decidirme por novelas entradas en páginas. Consumen horas. Detesto llegar al final pensando que he perdido el tiempo. Por otra parte, me da mucha pena abandonar la lectura de cualquier libro. Procuro, por tanto, que los gordos sean, preferentemente, clásicos muy bien reputados.
Tenía en el armario desde hace siete años La hoguera de las vanidades, de Tom Wolfe. Por un lado, su volumen siempre me dio pereza, por otro, varias personas me habían dicho que era su novela preferida. Desde luego, no es un clásico.

Al final leí la historia desgraciada de Sherman McCoy mas que nada por amortizar los euros. Lo cierto es que entretiene, y tiene capítulos hilarantes; no obliga a pensar mucho y engancha, es cierto pero...

Tom Wolfe retrata de un modo muy parcial el Nueva York de los años ochenta: en 640 páginas no queda espacio para la bondad. Los personajes tienden al cinismo, a la hipocresía, a la bajeza moral, en fin, tanto que al final todos resultan ridículos, patéticos. No hay forma de salvarse. En cuanto a la historia, narrada en un lenguaje coloquial y bien orquestada, sin alardes, quizá resulte demasiado lineal. Los giros de la trama son torpes y el final se precipita, parece un muñón.

640 páginas son muchas.

No volveré a leer a Wolfe.

(La hoguera de las vanidades, Editorial Anagrama, 640 páginas, 15 euros)

2 Comments:

Blogger El futuro bloguero said...

Realmente es muy largo para la historia que cuenta... Incluso es de las veces que la película... es bastante digna y te permite ahorrarte el libro...

Me quedo con Ignatius Reilly mucho antes que con este Sherman...

Abrazo

2:41 AM  
Anonymous Marta said...

Mira qué bien; por fin uno que no me quedaré con ganas de leer ;)

PS.- estoy a punto de terminar "K". ¿Crees que merezca unos cohetes? ¡je! Besote

3:22 AM  

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