El Canodromo

Me han llamado drogadicto, han apostado que era homosexual. Pero nunca he oido decir que sea un genio.

Friday, September 21, 2007

La soledad en azul. Su y la luna.


Recuerdo bien que era el día del Patrón de la facultad, la resaca y que apenas había dormido -por la noche, los estudiantes de Comunicación habíamos tomado la calle San Nicolás y luego la cuesta de Labrit hasta el amanecer-. Habría olvidado estas cosas de no ser porque aquella madrugada, bajo una marquesina, confesé mis desatinos a un amor que sería siempre y sólo platónico. Pero esa imagen, la de sus pequeñas manos entre las mias, pertenece a otro relato.

Quedé con Susanita a media mañana en el estudio de la calle San Antón, a donde huía después de las clases para pintar hasta entrada la noche:

Te pintaré lo que quieras...

Javi pintor –ella fue la primera en decirme, pintor-, quiero la soledad en azul. ¿Podré estar contigo cuando lo pintes?

Susanita me había salvado. Quiero decir que me agarró fuerte cuando yo ya estaba por precipitarme al vacío de la más absoluta indiferencia. No he conocido a nadie igual y creo que jamás lo conoceré. Coincidimos en clase en mi segundo segundo de carrera y fue Bea quien nos presentó, tienes que conocer a Susanita es como El Principito... en chica. Por entonces, yo no sabía bien qué hacía allí, entre toda esa gente rara, entre tanto desconocido, entre tanto ególatra. Mi frase comodín, junto a tengo que dejar de fumar, era me voy a Bellas Artes. Pero el caso es que nunca me iba y que todo, o casi todo, y todo tan artificial a mi alrededor se había ido derrumbando, quedándose la realidad en carne viva. Y allí estaba Su, sosteniéndome en el aire sin darse cuenta, con su sóla presencia. No, no he conocido a nadie que se parezca a Susanita.

Susanita tenía el aspecto y la voz de una niña duende; apenas medía un metro cincuenta y el cabello castaño, siempre enmarañado, le rozaba la cintura; sus ojos de relámpagos verdes se mecian en los suaves reflejos de un océano límpido al atardecer; la nariz respingona acentuaba su aspecto de ninfa traviesa, así como las pequeñas orejas -algo puntiagudas y siempre coloradas al asomarse-;sólo el perfil de sus labios, su boca entre un millón de bocas, sería capaz de dibujar aquella sonrisa imposible, tan pícara como dulce. El punto era un bonito hoyuelo en la barbilla. Solía llevar una camiseta de El Pincipito, en la capa exterior-tercera o cuarta- y ropa de segunda mano. En invierno, gorro y bufanda de colores. Su vehículo era una bicicleta BH (roja, de niño) y el bajo, siempre a la espalda –casi más grande que ella-, su medio de expresión alternativo.

Decía que, aquella mañana del día del Patrón, pinté para ella y en su compañía, La soledad en azul:

Javi pintor, cuando acabe la carrera... quiero ser... vagabundo...

Con el cuadro, le di una poesía:

Su y la Luna


Sueñas con la brisa del mar, Susana,
ojitos frágiles,
zapatillas rojas.
Flotas en el aire y luego te evaporas;

Quieres acariciar las nubes
Y sentarte en la luna
Con tus leotardos verdes.
Y sola.

Escúcha, baja un momento
Ovídate de la luna.
Deja las estrellas
Y prepara unos frisuelos.

Yo pintaré la solead en azul,
Tú pondrás el tabaco,
Escanciarás la sidra.
Te aburriré con mis historias…

Luego, por la tarde,
Nos diremos adiós, hasta siempre,
Y sólo quedarán
Palabras, risas y recuerdos.


Sin darnos apenas cuenta, fuimos perdiéndonos de vista. Nunca nos despedimos. Ella acabó periodismo para cumplir su sueño vagabundo. Las últimas noticias que tuve de ella, fueron a través de Bea: Susanita va camino de Brasil, haciendo barco- stop.

Nada más.

Ayer, buscando la tarjeta del INEM en el cajón de “cosas”, encontré una carta quemada por los bordes:

Para Javi Pintor:

En los momentos de olvido, cuando todo es confuso y el humo y el alcohol se mezclan en mi conciencia, es cuando mejor entiendo la soledad en azul (…)
El mundo es una jodida selva donde a veces te encuentras con algo bello. Esas cosas no son casuales, están ahí porque alguien las creó. No me refiero a dios sino a la gente buena, a lo mejor la gente buena es dios (…)
No olvidaré nunca tu cuadro y eso, supongo, hará que te recuerde también a ti (…)
Formar parte de la memoria de los demás es otra forma de afirmar que estás vivo y te puedo asegurar que tu también estás vivo. Te voy a decir un secreto: los pozos oscuros y negros no son infinitos y, además, hay montones de manos en los sitios más inesperados que te pueden ayudar a subir otra vez a las nubes y hasta la luna,
Sonríe y sé feliz,

Su

12 Comments:

Anonymous Anonymous said...

Creo que me había descuidado -porque olvidarla, no- de ella. Tu descripción me la ha traído a la memoria. Es exactamente el personaje de cuento que describes. Me alegro de saber que persigue su sueño vagamundo.

5:09 AM  
Anonymous Anonymous said...

Yo espero un remitente capaz de enterder el ductus paelogrfico de mis llamadas y mensakas...
buscare en el cajon de mis citas perdidas....
lo buscare en Silencio

5:16 AM  
Blogger María said...

"Te voy a decir un secreto: los pozos oscuros y negros no son infinitos y, además, hay montones de manos en los sitios más inesperados que te pueden ayudar a subir otra vez a las nubes y hasta la luna"

vaya con susanita... me gusta esto que dice...

5:27 AM  
Anonymous Anonymous said...

...me gustarian dos cosas:

_o vivir en tu mundo de 'principitas', de angeles (o pseudoangeles)...
_o tener esa capacidad que tienes de sacarle lo bueno, lo fantastico, lo magico a las cosas...
...
...
º_º

pd_que le pintaste?

5:34 AM  
Blogger J. said...

Bizcochito, yo no escribí esa carta. Susanita es real...

Y si no, vente a mi mundo.

5:40 AM  
Anonymous Anonymous said...

Yo quiero un bizcocho... y real nada de pintado, el hambre me aprieta el estomago y el silencio el corazon. Respuestas, bizcocho y bourbon barato sin agua y con un unico hielo ya!
Oido?

5:46 AM  
Blogger am said...

Realmente era como El Principito.

8:22 AM  
Anonymous Anonymous said...

Y Su ¿en que pensaba cuando pensaba en su futuro? Porque ser una mezcla de Principito-naúfrago del mundo-vagabundo está bien un tiempo, pero luego...
En fin, no sé: creo que mi mente occidental-aburguesada no capta determinadas sensibilidades. Meditaré en la bici sobre esto.

8:47 AM  
Anonymous Anonymous said...

...claro que susanita es real...
...
...y las personas que parecen angeles...
...y las personas que hacen que veas a otras personas como angeles, princesas...
...
...hay que dar tres taconazos a los zapatos rojos para ir a tu mundo?
...
...anonymous, este bizcochito no se come. de momento

12:34 PM  
Blogger J. said...

No entiendo esta frase, Bizcochito:

...y las personas que hacen que veas a otras personas como angeles, princesas...


P.D: con dos taconazos sería suficiente. Con tres te irías a OZ

12:40 PM  
Blogger servidora said...

Yo sí me creo tu mundo de Claras, Marías, ángeles y Susanas... aunque también me creo que parte de ese mundo debes crearlo tú :-)

Gracias por hacerme llorar (otra vez) de guais :-)

Me veo que un lustro de estos acabaré escribiendo sobre un pintor que era un genio haciéndome llorar con lo que escribía ;-)

Me he quedado con la duda de si has ilustrado la entrada con el cuadro o no :-)

1:55 PM  
Blogger Paco Becerro said...

Menuda historia. Interesantísima Susana.

11:39 AM  

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