El Canodromo

Me han llamado drogadicto, han apostado que era homosexual. Pero nunca he oido decir que sea un genio.

Thursday, September 18, 2008

Pajaros en la cabeza


Si algo he odiado mucho en esta vida es el colegio. Todavía hoy, cuando empieza el curso, me sacude el olor a libros nuevos y recién forrados, el peso de la mochila en la espalda, el tacto de la bata a rayas, impoluta, con el nombre y primer apellido bordados en un bolsillo por lo demás inútil; el número de lista -el 30, en mi caso- y aquella falacia de ver a los amigos.
No me gustaba nada el colegio, lo odiaba, y aun odiaba más el comienzo, cuando todavía creía posible cambiar de hábitos y prestar por fin atención en las clases de Matemáticas, y coger apuntes limpios con buena caligrafía, y hacer los deberes cada tarde, y repasar la lección, y espantar los pájaros de la cabeza.

Y todo acababa con el primer tachón en el cuaderno, que yo observaba horrorizado, el primer tachón que siempre adquiría forma de pájaro y abría la veda a una procesión infinita de tachones de todos los tamaños y densidades. Y así, divagando sobre el carácter catastrófico de ese primer tachón alado, perdía la atención de los números en la clase de matemáticas para olvidar luego en casa hacer los deberes y estudiar la lección.

Hoy, mientras fumo el primer cigarro de la mañana, veo como los niños cruzan la plaza con la cabeza gacha y sus carritos nuevos, vaya, me digo. El colegio. Y entro en el estudio, donde me espera el ordenador, la mesa de dibujo, los pinceles, las pinturas y una inmensa bandada de tachones.


(En la imagen, mi Moleskine -un regalo de Jontxu-)

6 Comments:

Anonymous Marta said...

Mira qué suerte. En lugar de ir al colegio, te espera lo que te gusta. Y tachones de artista. Al tiempo, que valdrán millones.

Buena mañana.

12:52 AM  
Blogger Nodisparenalpianista said...

Por un momento pensé que te referirías a Patricia Highsmith. Los niños están locos ahora: les gusta el cole. Qué cosas.

9:56 AM  
Blogger am said...

El colegio es el peor suplicio. Y no tenía de otra más que fingir enfermedades. Cuando eso no funcionaba, no había de otra más que inventar los resultados de las sumas.

12:16 PM  
Blogger a tiza y papel said...

Yo sé de una que ponía el termómetro en el radiador...Y parecía que colaba. Alma cándida!
Tks, mom!

2:13 PM  
Anonymous pa**te said...

Nos ganamos el cielo en el colegio

7:00 AM  
Anonymous Jon said...

Asi que lo tenías tú, eh? Esta memoría mía me juega malas pasadas. Mientras desmantelaba el estudio estuve rebuscando para ver donde se me había caido el cuadernillo ese.

12:57 PM  

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