El Canodromo

Me han llamado drogadicto, han apostado que era homosexual. Pero nunca he oido decir que sea un genio.

Thursday, July 30, 2009

Es un orgullo reprsentar a mi ciudad (y 3). De compras



He comprado cinco o seis tubos de óleo, un par de lápices, tres botes de gouache y también unas cuantas latas de Budweiser. Cuando llego a Conde de Rodezno, leo que está abierta la exposición de Carteles de San Fermín 2009. Dudo por el peso de las bolsas si no habrá mejor momento otro día. Pero el ego aligera y empuja fuerte y entro ufano. Achico los ojos, saludo con barbilla y cejas a la chica de la entrada, dándole a entender que soy yo precisamente yo el autor de uno de los cien carteles que cuelgan en la sala; ella mira desdeñosa la bolsa de las cervezas. El sudor me recorre la frente como un hilo de mercurio antes de hacerse bolitas, esquivando la ceja y colándose saladísimo en el lagrimal. Hago como que no.

Comienzo la incursión: serpenteo el laberinto de paneles blancos y carteles con gesto ladino, esperando reencontrarme, quizá no demasiado pronto para ganar emoción, con el mío. Y, sin embargo, a medida que avanzo por los pasillos me invade una sensación de puño helado en la boca del estómago: no aparece. Y eso que los hay bien feos, convengo conmigo mismo. Y ese de ahí por Dios, pero si está arrugado y. Giro, vuelvo sobre mis pasos. Quizá el cambio de luz me haya atolondrado, tal vez el cartel sea diferente a como lo hice, a cómo lo recuerdo. Me topo con una pareja de jubilados que comenta por lo bajini uno espantoso: les encanta.

Encaro la salida como muy digno, despido a la chica inclinando apenas la cabeza, ella regurgita algo, un no sé qué, que suena revenido.

Camino cargado con las cervezas, los óleos, los lápices y los tarritos de gouache y el acre sabor del fracaso, como un hueso de aceituna negra atorado en la garganta, y la tentación de autoflagelarme, pero que inútil eres, mangarrián, cenizo, y otras cosas feas. Pero, en vez de eso, pienso en qué final le daré a esta historia. Me muero por bailar contigo. Por ejemplo.



(La imagen es de Miguel Angel Antoñanzas)

8 Comments:

Anonymous Anonymous said...

Lo importante, j. son las cervezas. Cervezas que yo no he visto ni he tomado, por cierto. O son las que me bebí con Gems en la piscina ayer? No sé. Lo único que se es que tu cartel era muy muy muy bueno, mejor que el que ganó y mejor que casi todos los que se presentaron.
bettyboop

5:17 AM  
Blogger El futuro bloguero said...

Brindo por ti, (con tus cervezas)

Abrazo

9:38 AM  
Anonymous Marta said...

"Me muero por bailar contigo" es el mejor final que le podías dar a la historia. Siempre y cuando incluyas las cervezas en "bailar contigo" ¡jaja! Al fin y al cabo, es compatible... y hasta anima =P

10:02 AM  
Anonymous Anonymous said...

j. veo que aquí hay quorum reforzado: QUEREMOS TUS CERVEZAS!!!
bettyboop
pd. Gems también quiere tus cervezas

1:48 PM  
Anonymous Ander said...

J., tu cartel estaba en la entrada, en tamaño gigante. Por eso no lo viste.

2:36 PM  
Blogger LEIRE said...

El sudor me recorre la frente como un hilo de mercurio antes de hacerse bolitas...

Que bonita forma de describir el camino realizado por esa gotita de agua envenenada...

Y el final....QUE MEJOR FINAL PARA UNA HISTORIA QUE BAILAR CON QUIEN TE VENGA EN GANA!!!

Si los suenios pudiesen cumplirse, el mundo seria un tremendo caos....

IRISH KISSES

6:17 AM  
Blogger eresfea said...

O sea: tu cartel no estaba.

Entonces: ¿qué clase de ego tienes que lo dejas estar, así, sin más ni mangas?
No entro a enjuiciar lo que hiciste como pintor, pero como narrador, tienes la obligación de pedir explicaciones a la chica de la puerta, que sufra ella también, no sólo tú (ya que te juzgó por llevar en la bolsa saludables bebidas isotónicas).
Conclusión: aquí hay un cuento excelente.

2:35 AM  
Anonymous Anonymous said...

si hubieras leído la lista de los carteles de la exposición, quizás tu ego hubiera sufrido menos.

7:49 AM  

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