Estas pequeñas cosas

Es viernes. Después de un mes entero en Bilbao, Jose vuelve a Pamplona. Le llamo por teléfono:
Bueno, Jose, ¿qué tal en casa?
Jo... de maravilla, qué a gusto, mi madre me ha dado ropa limpia... calcetines, calzoncillos... es un lujo... el olor a suavizante... ¿sabes?... cada día aprecio más estas pequeñas cosas... ahora mismo estoy panza arriba en el sofá... un lujo... y, de hecho, creo que no hay nada en la vida como estas pequeñas cosas...
5 Comments:
Jose tiene toda la razón del mundo: no hay nada como las pequeñas cosas. Lástima que a veces las perdamos de vista pero está comprobado: siempre acabamos volviendo en su busca. Por algo será...
Claro, Marta, es que Jose es un tío listo. Y sabe.
J., ¿puedo enlazar tu blog? Me ha enganchado del todo: ¡es fenomenal! (ya no me queda mucho por leer del "archivo" y...casi me da pena que se acabe ¡je!)
A ver, listo será, no digo yo que no, pero un poco manta y un algo marranote, igual también. De esto lo que si me queda claro es que su madre es una santa.
Claro que puedes enlazarlo, Marta. Encantado. Y muchas gracias.
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