6:20 AM

Me preguntan porqué pongo todos los días el despertador a las seis y veinte de la mañana. Les parece una estupidez levantarse a esas horas y más teniendo en cuenta que el autobús de Barakaldo tarda sólo diez minutos en llegar a la facultad.
Hay quien se queda con el rostro desencajado –la mayoría- cuando respondo simplemente que, “madrugo para leer”.
Lo que ya no les explico es que adquirí la costumbre leyendo “Crimen y Castigo”, hace ya muchos años, ni lo que ese libro significa todavía para mi.
Muy de vez en cuando, alguien que no lee, o que ha dejado de leer, pide que le recomiende un libro. La experiencia ha demostrado que hay uno infalible: “El Palacio de la Luna”. En general, cualquier novela de Paul Auster incita a la lectura. También las tres últimas -quizás algo repetitivas- bailan al son de la envolvente música del azar.
Al respecto, mi hermana todavía recuerda una noche de Sanfermines que nos encontramos en la Plaza de Los Ajos, a las cuatro de la mañana:
- Mónica, voy a comprar el guión de Smoke. Es de Paul Auster.
- Sí, Javi, vete a dormir, anda.
No volví a casa hasta comprarlo. Después de más de hora y media haciendo guardia en la puerta de la librería.
Y ese es –curiosamente- el único libro suyo que no he leído: Smoke. Lo guardo en el primer estante cerca de la cama, a mano, por si acaso algún día dejo de poner el despertador. A las seis y veinte de la mañana.
4 Comments:
¿Por qué a las 6.20 y no a las 6.25 o a las 6, o a las 6.30? ¿Es la hora favorita de Paul Auster?
Yo soy de las que se pregunta cuanto más voy a seguir analizando todo lo que me rodea, pues aunque estoy circunstancialmente enamorada de mí misma en realidad detesto mis propios mecanismos cuando estos me llevan una y otra vez a separarme de aquello que me rodea para poder, ilusoriamente, "al fin comprenderlo."
¿Será por nuestro natural caracter obsesivo?
¿Es más fuerte el terror a equivocarnos que el dolor de la soledad?
¿Como puede una ilusion dirigir la realidad?
Definitivamente detesto los mecanismos perfectos, detesto la dualidad, la paradoja, la incognita y el movimiento, lo detesto todo y sin embargo te quiero.
¿Y por qué a las 6.25 o a las 6, o a las 6.30?
No se cuál será la hora favorita de Paul Auster. La mía es la de la siesta. Cuando la hay.
Te olvidas de contar que después de vernos en la plaza de los Ajos a las 3 nos volvimos a ver en el autobús de las 10 de la mañana. Venías de comprar el libro. Habías cumplido tu propósito nocturno.
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